“Porque todo el mundo lo hace” y otras poderosas razones para escribir mal en redes sociales

Fundéu BBVA y Twitter han lanzado esta semana una campaña para promover el buen uso del español en las redes sociales. Y es que muchos tuiteros acostumbran a prescindir de las tildes en el uso de hashtags por vagancia pensando que, al ponerlas, sus tuits no aparecerán en los resultados de búsqueda, lo que no es cierto. Bajo el hashtag #acentúate, la iniciativa trata de revertir esta situación y promover el buen uso de nuestra lengua.

Pero no nos engañemos.

Escribir bien en redes sociales – extendamos también la generalización a WhatsApp, SMS (si tu madre, como la mía, se niega a comprar un smartphone) y demás sistemas de mensajería instantánea – es una feliz utopía que, muy probablemente, no vamos a ver cumplida jamás. Tal vez sea el momento de rendirnos ante lo evidente. Escribir mal tampoco puede estar tan mal, ¿no? Tras una profunda reflexión al respecto, he encontrado varias razones para masacrar nuestra bonita lengua día a día. Tomen nota y sean felices.

ortografía - gente

1. Todo el mundo lo hace

El ser humano es social por naturaleza. El sentimiento de pertenencia a una comunidad nos reconforta y nos hace sentir realizados. Y todos sabemos lo importante que es formar parte de la comunidad en internet. Para ello, es imprescindible compartir con el resto de integrantes una serie de intereses y hábitos en común. Escribir con faltas de ortografía nos incluye, automáticamente, en una de las comunidades más grandes que existen, ¡y en todas las redes sociales y sistemas de mensajería! Casi nada.

ortografía - sms

2. Es una tradición milenaria

La llegada de los SMS, allá por el paleolítico, nos obligó a exprimir nuestra creatividad a la hora de escribir. Tuvimos que aprender a expresarnos en una cantidad limitada de caracteres. Prescindir de las haches, cambiar un “por qué” por un escueto “xq” o, por supuesto, ignorar que las tildes existen eran solo algunas de las principales normas a seguir. Y, como animal de costumbres que es el hombre, la tradición se ha mantenido a lo largo de los años, trasladándose también al ámbito de las redes sociales. ¿Vas a comentar una foto en Facebook? Olvida toda la ortografía que intentaron enseñarte en el colegio y dale una buena ración de patadas al diccionario. ¿Qué más da que eso quede escrito allí para siempre? Estás viendo la tele y tu tiempo es limitado, tampoco es para tanto.

ortografía - tiempo

3. Ahorras un montón de tiempo

Como todo en la vida, hacer algo bien requiere de más tiempo que hacerlo mal. Y la ortografía, por supuesto, no iba a ser menos. Escribir con todas las letras, tildes y signos de puntuación en una frase de quince palabras puede llegar a robarte hasta veinte segundos más (cálculo aproximado) que si no lo hicieras. ¡Imagina la de tiempo que puedes llegar a ahorrar al día! Un tiempo precioso que podrías dedicar a leer visitar una exposición ver Gran Hermano.

ortografía - se entiende

4. Igual se entiende lo que dices

En esencia, la finalidad del lenguaje es que los seres humanos puedan comunicarse unos con otros. No ha de ser algo bonito, sino práctico. ¿Qué más da que te dejes una tilde, que confundas el “a ver” con el “haber” o que te olvides de puntuar el texto? Lo importante es que tu interlocutor entienda lo que le dices.

ortografía - no se entiende

5. Y, si no se entiende, estimulas la capacidad interpretativa del receptor

Está bien, de vez en cuando, las faltas de ortografía o de puntuación pueden jugarte una mala pasada y acabas escribiendo un texto algo ambiguo. Pero eso, amigo, también puede ser algo positivo: estás ayudando a que tu interlocutor ejercite su cerebro para encontrar la interpretación de lo que acabas de decirle. Tus frases son un reto para los demás, mejor que el crucigrama o el sudoku del periódico para poner a trabajar su mente. Seguro que tus amigos te lo agradecen cuando descubran cuál es el origen del universo y ganen el Nobel.

ortografía - rae

6. Es una cuestión democrática

Ferran Adrià deconstruye un huevo frito y lo llaman arte. Tú deconstruyes el lenguaje y te llaman garrulo. ¿Puede haber peor injusticia? El lenguaje es de todos. Lo usas igual tú que esos estirados señores de las butacas con letras del abecedario. ¿Por qué solo ellos pueden decidir si algo está bien escrito y tú no? Es posible, incluso, que tú hables y escribas mucho más que ellos a lo largo del día, bien tendrá que acomodarse la ortografía a tus costumbres, ¿no? Si la RAE aceptó “asín” y “almóndiga” en reconocimiento a su uso, ¿por qué no soñar con un día en el que “migo”, “tigo” y “aver” por fin sean reconocidas como palabras?

Como veis, no son pocas las razones por las que deberíamos empezar a escribir mal para comunicarnos con amigos y seguidores en redes sociales y sistemas de mensajería. Espero que pronto las pongáis en práctica y hagáis de este mundo, un mundo mejor.

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