5 películas que los smartphones hubiesen arruinado por completo

Ya no imaginamos nuestra vida sin él y nos sentimos vulnerables cuando se nos olvida en casa. El smartphone se ha convertido en nuestro más fiel acompañante: nos permite comunicarnos, navegar por internet y usar un sinfín de aplicaciones para divertirnos y sacarnos de más de un apuro. En la realidad, el smartphone nos salva la vida. Sin embargo, o por eso mismo, en la ficción hubiese logrado arruinar el argumento de no pocas películas. Veamos a continuación cinco ejemplos de ello.

mago de oz

El Mago de Oz

Después de ser arrastrada por un tornado a la mágica tierra de Oz, Dorothy solo tiene una opción para regresar a su Kansas natal: seguir el camino de baldosas amarillas y llegar a la ciudad Esmeralda, donde podrá preguntarle al Mago de Oz el camino de vuelta. De haber contado con un smartphone y, utilizando Google Maps, Dorothy habría encontrado mucho antes el camino y se habría ahorrado la larga caminata, con sus campos de adormideras, ataques de monos voladores y una bruja cuyo único objetivo es acabar con ella y con sus particulares acompañantes de viaje: un espantapájaros sin cerebro, un hombre de hojalata sin corazón y un león cobarde. Que sí, que el viaje supone toda una revelación para Dorothy y sus amigos logran suplir sus carencias al serles entregado, respectivamente, un diploma, un reloj y una medalla al valor. Pero todo eso puede comprarse también por Wallapop.

psicosis

Psicosis

Con un abultado sobre que contiene 40.000 dólares, Marion Crane conduce, de noche, por una carretera solitaria. Su objetivo es huir de la ciudad y empezar una nueva vida con su amante, con el que planea reunirse. Una tormenta la obliga a detenerse en el motel Bates, donde creo que no hace falta decir lo que le ocurrirá a la pobre Marion. Bien, de haber contado con un smartphone y con aplicaciones como las de TripAdvisor o Foursquare, Marion tal vez se lo hubiese pensado dos veces antes de alojarse en el motel. Ninguna reserva realizada y opiniones del estilo de “el tipo es raro de cojones, diseca pájaros”, “hay una anciana inquietante en la casa junto al motel” o “mi novia se alojó allí y fue asesinada” hubiesen hecho conducir un poco más a Marion en busca de un lugar que le inspirara algo más de confianza.

Jumanji

Jumanji

Mientras huye de un grupo de chicos, Alan Parrish, un niño de 12 años, encuentra un cofre enterrado con un mágico juego de mesa llamado Jumanji. Esa misma noche, tras una discusión familiar, decide escaparse de casa, pero se encuentra con su amiga Sarah, quien le devuelve su bicicleta, robada por los chicos que lo perseguían. Alan decide enseñarle el juego que ha encontrado y la invita a jugar, desencadenando toda una serie de acontecimientos: Alan queda atrapado en la jungla y, veinticinco años después, dos niños encuentran el juego y retoman la partida, que traerá plagas de mosquitos, cocodrilos, cazadores furtivos y arenas movedizas. Si esta historia hubiera ocurrido en la era smartphone, es posible que Alan hubiera ignorado por completo el Jumanji y le hubiera enseñado a Sarah un juego menos peligroso pero más adictivo: sí, el Candy Crush. Después de la invitación de rigor, ambos se colocarían frente a frente, sin mirarse y se dispondrían a destruir cientos de deliciosos caramelos.

boda mejor amigo

La boda de mi mejor amigo

Julianne y Michael son amigos de toda la vida y, antes de separarse y vivir cada uno en una ciudad, pactaron que, si a los 28 años seguían solteros, se casarían. Poco antes de cumplirse la fecha, Michael le anuncia a Julianne que va a casarse y que quiere que sea su dama de honor. Y es justo, oh, en ese momento, cuando Julianne se da cuenta de que está enamorada de él, de modo que decide boicotear la boda como sea. Un poco diferente hubiese sido la historia en la era del smartphone y las redes sociales. Julianne y Michael serían amigos en Facebook y, a golpe de foto y publicación de corte cursilánime, Julianne hubiera descubierto el romance de Michael, haciéndose a la idea de la boda de una forma menos súbita, lo que le habría ayudado a aceptarlo. Con aplicaciones como Tinder, ella misma podría haber conseguido otro pretendiente o, al menos, alguien con quien divertirse un poco y olvidarse de Michael.

reservoir dogs

Reservoir Dogs

Una banda de seis criminales son contratados para atracar un almacén de diamantes. No se conocen entre sí y mantienen el anonimato bajo nombres de colores. Durante el robo, la policía aparece, truncando el atraco y conviritiéndolo en una masacre. Todo apunta a que hay un traidor entre ellos. Todo esto lo deducimos a través de flash-backs y diálogos, pues no aparece en la película, de modo que no sabemos exactamente cómo fue el robo. Algo que quizás hubiese ayudado un poco a ejecutarlo hubiese sido un grupo de WhatsApp en el que fueran comentando los avances y advirtiéndose de posibles peligros. Un par de hombres fuera del almacén vigilando y advirtiendo a los demás de la llegada de la policía tal vez podría haberles salvado el pellejo al señor Azul y el señor Marrón, que mueren en el tiroteo. Lo de hacerse con los diamantes ya hubiese sido algo más complicado.

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